En Toluca, hasta los muertos se quejan… pero parece que el gobierno morenista necesita que las tumbas hagan fila con actas en mano para que medio les hagan caso.
Resulta que el Panteón General de Toluca amaneció con capillas vandalizadas y daños materiales. El Ayuntamiento, muy formal, anunció que activó un “protocolo inmediato”: levantaron actas, reforzaron vigilancia y hasta detuvieron a personas “sospechosas”. Todo muy solemne, como si la burocracia pudiera espantar fantasmas.
El alcalde Ricardo Moreno, con tono de sermón, pidió a las familias afectadas que ratifiquen sus denuncias, porque sin papeles firmados no hay justicia. Es decir, aunque las autoridades dicen actuar de inmediato, el proceso se congela si los ciudadanos no hacen la parte que a ellos les toca.
Y aquí viene el colmo de los colmos: en los gobiernos morenistas, nada se mueve hasta que hay varias denuncias, quejas y presión ciudadana. Medio reaccionan, se toman la foto, y luego se les olvida. El resultado: las cosas siguen igual… o peor.
Así, el patrimonio de las familias queda en manos de un sistema que parece más preocupado por llenar formularios que por proteger las capillas. En Toluca, la vigilancia nocturna no espanta a los vándalos, pero sí tranquiliza al boletín oficial.



